Los tiempos se acortan y la paciencia se va acabando. Hasta aquí, había una estrategia en marcha: en el proyecto pergeñado por Juan Pablo Luque y Ricardo Sastre para 2023, la tercera pata era el gobernador Mariano Arcioni desde un lugar de acompañamiento con todo el peronismo y pan peronismo adentro. Pero hoy ese armado está seriamente en riesgo, y esto puede tener consecuencias en el día a día, ya que puede hacer naufragar el pacto de gobernabilidad que desde hace meses permite navegar a la provincia por aguas tranquilas.

Mientras esta negociación agota sus últimos cartuchos, algo que puede llevar aún varias semanas hasta que termine de definirse, el intendente de Comodoro Rivadavia ya resolvió que no va a esperar más. Su candidatura a la gobernación no tiene vuelta atrás, tal como expresó en la cumbre con el resto de los dirigentes, en la que el vicegobernador Ricardo Sastre dejó en claro que no va a ser obstáculo para un acuerdo.

Una semana antes de la reunión que celebraron Arcioni-Luque-Sastre y sus colaboradores en la ciudad del golfo, desde esta columna anticipamos todos los ejes de la discusión, reunidos en una sola palabra que englobaba el clima: “desconfianza”. En realidad, quien quiera saber qué se discutió y con qué argumentos, puede releer esas líneas, porque fueron exactamente los puntos que se trataron.

Arcioni, Sastre y Luque participaron por fin de un demorado encuentro, que no tuvo definiciones.
Arcioni, Sastre y Luque participaron por fin de un demorado encuentro, que no tuvo definiciones.

No vamos a volver a repetir lo que ya explicamos, porque sería redundante. Pero sí vamos a reforzar en las consecuencias que esto podría traer aparejado, algo que parece estar pasando desapercibido.

Lo primero que hay que marcar es que en los 18 meses que le quedan por delante a la actual gestión de Mariano Arcioni, el último año será muy complejo, no sólo porque el calendario marca que 2023 es un año electoral en todo el país, sino porque los vencimientos trimestrales de la renegociación de la deuda en dólares de Chubut volverán a comenzar a caer desde enero.

Los números de la provincia estarán sometidos nuevamente a una presión insoportable, poniendo a prueba el ya de por sí delicado equilibrio entre ingresos y egresos. Si a este escenario, se le suma una crisis política, en medio de un panorama de incertidumbre electoral, puede surgir un combo explosivo.

Luego de un turbulento 2020 que se prolongó hasta mediados de 2021, en el que estuvo a punto de sucumbir a movidas destituyentes, la gestión de Mariano Arcioni logró estabilizarse a partir de dos ejes: una tranquilidad económica producto de la renegociación de la deuda en dólares, y un acuerdo político con dos actores de peso como Juan Pablo Luque y Ricardo Sastre.

Desde hace meses, ese acuerdo que reúne a los diputados del bloque oficialista y a los del justicialismo, asegura una mayoría automática en la Legislatura que garantiza gobernabilidad con apoyo a los temas claves, y que cubre las espaldas a cualquier movida política con segundas intenciones.

La Legislatura dejó de ser un dolor de cabeza para el gobierno a partir del acuerdo con Sastre y Luque.
La Legislatura dejó de ser un dolor de cabeza para el gobierno a partir del acuerdo con Sastre y Luque.

Esta tranquilidad económica y política –que no es perenne, sino que es relativa y perecedera- es la que permite a Arcioni avanzar en acciones de gobierno que tenía vedadas en los tiempos en que debía abocarse de lleno a apagar incendios producto de la crisis. Hoy recorre la provincia inaugurando obras, entregando aportes, presidiendo licitaciones y firmando contratos.

Su imagen mejoró levemente en las encuestas, y ya su gestión no da la sensación de estar pendiendo de un hilo. El gobernador se afianzó en su cargo y está “disfrutando” de su rol constitucional. Pero este bienestar momentáneo puede estar en riesgo, producto de una postura “dura” en las negociaciones electorales, y que puede hacer caer todo el castillo de naipes.

QUÉ PUEDE PASAR

Ya lo explicamos aquí hace tres semanas, y lo ratificamos: el as en la manga que tiene el gobernador para negociar un acuerdo con Luque y Sastre es la fecha de las elecciones, y la está haciendo valer. Hasta ahora, su postura es inflexible, y se mantiene en no cambiar las reglas del juego porque entiende que va a ser traicionado en los acuerdos.

Arcioni quiere una importante cantidad de lugares para su gente en las listas, y una candidatura a diputado nacional; y más allá de que se lo prometieron en la reunión de Puerto Madryn, está convencido de que una vez que firme el decreto de adelantamiento, no le van a cumplir. La “desconfianza” es el actor central, porque el gobernador ya se ha sentido traicionado en el pasado, y su cabeza no sale de ese “trauma”.

Si esta postura se mantiene, todo indica que Luque y Sastre van a armar solos por su lado, ya que lo único que le piden –la fecha- no lo van a tener. De ser así, sentirían que ya no tienen compromisos con la gestión provincial, y se acabaría la “protección” legislativa, por un lado; y, por otra parte, se terminaría el blindaje discursivo.

Esto último significa que no es lo mismo ser candidato de una alianza que incluye al oficialismo, que serlo de un frente electoral que no tiene ningún tipo de compromiso. Según admiten  desde el entorno de los protagonistas a esta columna, para un candidato del PJ, es más cómodo elaborar un discurso crítico y duro con la actual gestión que tener que salir a defenderla.

Pasando en limpio, esto significa que, sin decreto de adelantamiento de elecciones, el bloque del PJ volvería a ser oposición con todas las letras, y el candidato de ese sector sería terriblemente duro con el gobierno. Todo esto cuando aún restaría más de un año para el fin del mandato, con un 70 % de inflación, y con los vencimientos del Bocade amenazando en el horizonte.

Ministros Oscar Antonena y Florencia Perata. El primero logró evitar la interpelación; ¿lo evitará la titular de Educación?
Ministros Oscar Antonena y Florencia Perata. El primero logró evitar la interpelación; ¿lo evitará la titular de Educación?

Pongamos un ejemplo: hace un mes, estos votos –del oficialismo y sus aliados- frenaron una interpelación al ministro de Economía, Oscar Antonena, por la contratación de una empresa privada para mejorar la recaudación. Esta semana se va a pedir la interpelación de la ministra de Educación, Florencia Perata, por la intoxicación de los alumnos de una escuela de El Maitén. ¿Sería el mismo el panorama en la Legislatura si se rompe la relación entre Arcioni y Luque?

Todo forma parte de un rompecabezas con las piezas encastradas de manera muy precaria. Hasta acá las fichas encajan, pero si se saca una –porque el gobernador no corre la fecha- puede convertirse en un efecto dominó. Nadie dice que pueda ponerse en juego el equilibrio institucional, pero sí la “tranquilidad” que goza el gobierno hoy en día.

FÓRMULA

En la reunión en Puerto Madryn no se avanzó en ningún acuerdo, y los participantes se fueron masticando pesimismo. El gobernador se mantuvo en su postura de no adelantar la fecha de elecciones, aunque se le expresó que su candidatura a diputado nacional puede ser garantizada en un acuerdo de cúpulas a nivel nacional, del que participe el líder del Frente Renovador, Sergio Massa.

También Arcioni ratificó su exigencia de que no formará parte de ningún armado que incluya en Trelew a las figuras de Adrián Maderna y Gustavo Mac Karthy. Esta condición no fue compartida por el resto de los asistentes, que entienden que no se puede dejar a ambos afuera si se pretende tener éxito. Hay intentos por hacer cambiar de posición al gobernador respecto al menos al líder del Frente Peronista, aunque hasta ahora, no hay manera.

De todos modos, sería erróneo decir que la cumbre de Madryn no sirvió para nada, porque sí hubo dos definiciones importantes. Por un lado, Juan Pablo Luque dejó en claro que su candidatura a gobernador no se negocia, y no tiene vuelta atrás. Por el otro, Ricardo Sastre expresó que, más allá de sus aspiraciones, no va a ser obstáculo para un acuerdo de unidad, y que tampoco va a “impedir” que su hermano Gustavo continúe llevando a cabo una gestión exitosa en el municipio madrynense.

Para varios de los asistentes, quedó claro que la fórmula Luque-Sastre está encaminada. Más allá de la desconfianza mutua, la continuidad del mellizo en la fórmula garantiza tracción de votos en el valle, y también algo que se quiere mostrar a la provincia: una propuesta que incluye a las dos principales figuras de las dos ciudades más “exitosas” de la provincia.

Luque y Sastre en Comodoro hace unos meses. Todo indica que la fórmula del peronismo los incluiría a ambos.
Luque y Sastre en Comodoro hace unos meses. Todo indica que la fórmula del peronismo los incluiría a ambos.

Dentro de la propuesta peronista, el eje Comodoro-Madryn es clave en el armado, para mostrar un modelo a seguir: industria, producción, crecimiento con impulso de la actividad privada. Desde hace tiempo se ganaron el rótulo de las dos ciudades más pujantes, y logran imponer un peso económico y político muy por encima de otros municipios, algo que ya hemos analizado en esta columna el año pasado luego de otra cumbre entre Arcioni, Luque y Sastre.

LANZADO

Así las cosas, luego del encuentro, aseguran que Juan Pablo Luque se retiró con la convicción de que ya no se puede esperar más para tomar definiciones. De aquí en adelante, va a intensificar su recorrida por toda la provincia cerrando los acuerdos locales para el armado general, ya como la única cara visible de la propuesta electoral del PJ en 2023.

Se espera que el peronismo se ordene detrás de su figura, tal como ya ocurrió días atrás con el senador Carlos Linares, quien le venía generando a Luque algunos dolores de cabeza nada menos que en su ciudad. Aseguran que la charla a fondo entre ambos fue muy productiva y que el intendente comodorense logró desactivar las bombas que estaban en marcha, por lo que ahora puede trabajar con más tranquilidad al cerrar el frente local.

El encuentro de Linares, Scioli y Luque la semana pasada en Buenos Aires.
El encuentro de Linares, Scioli y Luque la semana pasada en Buenos Aires.

Pero además, se filtró otro dato que puede hacer un enorme ruido: los contactos de Luque no se cierran sólo dentro del peronismo –donde por ejemplo mantuvo un encuentro con el nuevo “presidenciable” Daniel Scioli- sino también con otros partidos como la UCR. La información indica que tuvo un mano a mano con el diputado nacional y referente radical a nivel nacional, Facundo Manes.

Nadie quiso confirmar la reunión oficialmente, pero fuentes muy confiables aseguran que entre ambos hay una buena relación desde hace años, y que en el encuentro se habló mucho de política y de la necesidad de armados que excedan a la actual estructura de Juntos por el Cambio y del Frente de Todos. Ambos habrían coincidido en que se debe trabajar en acercar a sectores del peronismo y el radicalismo que quizás no presenten tantas diferencias ideológicas.

Juan Pablo Luque y Facundo Manes tienen una muy buena relación hace tiempo, y volvieron a verse la semana pasada.
Juan Pablo Luque y Facundo Manes tienen una muy buena relación hace tiempo, y volvieron a verse la semana pasada.

No está claro si esta idea, que Manes repite en todos los ámbitos nacionales, podría replicarse en Chubut. Pero lo que sí es cierto, es que en la cabeza de Luque está el armado de una alianza de fuerzas políticas que vaya mucho más allá del PJ, y que rompa la lógica de partidos que hasta aquí se viene dando.

¿Estará Arcioni dentro de ese frente que quiere liderar Luque? Es una incógnita cuya respuesta se develará en las próximas semanas, ya que no hay mucho más tiempo para avanzar en definiciones. Hoy por hoy, no hay dudas de que el gobernador está afuera de ese armado del peronismo chubutense, y no le desespera para nada sumarse. Pero ya todos sabemos que la historia reciente de esta provincia marca que nunca hay posturas tajantes, y que el panorama cambia minuto a minuto.

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