En el kilómetro 1363 de la Ruta 40 se encuentra Estancia Don José, el lugar donde la familia Mazquiarán, inició hace más de 10 años un emprendimiento que apuesta a Patagonia, al amor la tierra y al agua mineral natural de manantial, gracias a los minerales que brindan estas tierras orgánicas.

Los Mazquiarán son muy conocidos en Comodoro Rivadavia y Río Mayo. Su historia de emprendimientos y producción viene de larga data e incluye el trabajo de la fibra de alta calidad a través criaderos de guanacos destinados a la esquila, el turismo rural en la propia estancia y también la ganadería.

 Estancia Don José, el lugar donde se encuentra la planta de Orizon.
Estancia Don José, el lugar donde se encuentra la planta de Orizon.

Precisamente, Orizon nació en esas mismas tierras y con un doble propósito: darle valor a ese producto natural que para un peón era milagroso, y a la vez apostar a un rubro que permita seguir sosteniendo los campos en Patagonia, tal como recuerda, Naique (31), la cuarta generación de esta familia que apuesta a los productos made in Chubut.

“Mis padres heredaron estas tierras de mis abuelos, y el conocimiento del campo se fue trasladando de generación en generación, con el deseo de ir generando cosas nuevas”, cuenta Naique a ADNSUR. “Pero como con la ganadería es muy difícil sostener los campos en la Patagonia y empezaron a pensar que podíamos hacer que genere valor agregado y que tenga durante todo el año actividad. Así surgió Orizon, siempre cuidando el medioambiente y con un amor muy grande por la tierra. Pero la verdad es que mi familia siempre estuvo vinculada a la Patagonia. Mi abuelo nació en Santa Cruz y mi abuela en Río Mayo antes de que nazca el pueblo, y algo que caracteriza a mi padre y mis tíos es siempre estar haciendo algo extremadamente innovador y con desafíos muy grandes”.

Naique es cuarta generación de la familia y la actual gerenta administrativa de Orizon.
Naique es cuarta generación de la familia y la actual gerenta administrativa de Orizon.

Naique es hija de Nelsón, y sobrina de Juan José y Norma, aquella mujer que atendía Guenguel, la tienda que vendía prendas hechas con fibra de guanaco, en la esquina de 9 de Julio y San Martín. 

Hace 7 años la joven, licenciada en Comercio Exterior, se convirtió en la gerenta administrativa de la empresa, y junto a Lorena, su prima, le dan continuidad al vínculo familiar con la firma.   

Con solo 24 años, y un año de experiencia como analista de Comercio Exterior en un banco, Naique, admite que los inicios fueron difíciles, ya que una empresa de este tipo incluye un gran desafío. “Era muy pichona, pero mi papá me acompañó en entender la importancia de un palet, de poder entender por qué eran importantes estos insumos en la planta de producción de Río Mayo, las distancias si se rompe algún repuesto. Todo eso con el paso de los años lo pudimos ir puliendo, pero al principio fue difícil, porque fue empezar a entender todo el funcionamiento de la empresa; desde lo profesional hasta el producto, sumado que es una empresa familiar y que tenés que encontrar tu lugar”.

A la distancia, Naique aún recuerda aquellos años en que su familia comenzó a pensar en Orizon; el día que decidieron analizar el agua, luego que un peón aseguró que era sagrada, pero también cuando empezaron a imaginar la construcción de la planta, en medio del campo.

“Me acuerdo de esos momentos. Tenemos algunas fotos imaginando lo que se podía hacer, contando los pasos en el campo y poniendo el palito y empezando a dimensionar algo que podía llegar a crearse, porque todo comenzó cuando se analizó el agua del campo y nos dimos cuenta que la composición físico - química era muy buena, un ph 8 alcalino, y con minerales importantes. Con esa combinación de cosas se empezó a soñar. Primero con la idea de que sea algo mixto, con el Estado, porque era muy difícil, y luego algo totalmente familiar, y ligado a ese sueño de poder generar valor agregado a un recurso que es de todos”.

Orizon es agua mineral natural de manantial.
Orizon es agua mineral natural de manantial.

En la actualidad Orizon cuenta con un staff de 27 personas que trabajan en forma directa, la mayoría en la planta de Río Mayo y otros en la base logística de Comodoro Rivadavia. Además, hay distribuidores independientes en diferentes puntos de la Patagonia. Así el agua llega desde Buenos Aires a Río Gallegos, pasando por Caleta Olivia, Rada Tilly, Puerto Deseado, Trelew, Madryn y Neuquén, donde se comercializa toda la línea de productos.

Como el objetivo es seguir creciendo ,hace cuatro años la empresa cambió la tecnología de su planta de producción para poder tener mayor volumen, y además apostó a su primera exportación con un cargamento que fue enviado a China, previo a la pandemia. 

De los guanacos al agua de manantial: los Mazquiarán, las cuatro generaciones que apuestan a los productos made in Chubut

La intención es poder repetir esa experiencia en algún momento y seguir sumando bocas de expendió en Argentina, pero como dice Naique son muchos los desafíos. “Son muchos los desafíos porque en lo logístico es una variable muy sensible, porque es muy dinámica, porque incide en el valor final del producto y competimos en la góndola con las multinacionales en un montón de variables: volumen, estructura, y no dejamos de ser una empresa pyme de la patagonia que buscamos nuestro lugar en la Patagonia y en el mundo. Todavía nos estamos haciendo, pero es algo a lo que apostamos siempre y cuando la situación económica lo permita vamos a volver a exportar. Pero por el momento estamos buscando crecer en el lugar que tenemos en el mercado, porque es un producto bien de la Patagonia que cumple con un montón de procesos de calidad. y nuestro deseo siempre fue posicionarnos en Patagonia, como bien patagónicos que somos y porque  es un producto con características que brinda la naturaleza en un lugar protegido, con certificación orgánica de las tierras, algo muy virgen que capta de forma natural todos los minerales que hay. Entonces de alguna forma se sostiene la historia familiar de cuidar el medioambiente, y nos sentimos orgullosos de reconocernos con un producto de estas características”, dice Naique con orgullo, la cuarta generación de una familia que quiere seguir haciendo.

De los guanacos al agua de manantial: los Mazquiarán, las cuatro generaciones que apuestan a los productos made in Chubut
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