COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - El paso por Comodoro Rivadavia del ministro de Transportes de la Nación, Guillermo Dietrich, dejó una certeza y dos incertidumbres de cara a obras importantes para la región. En la primera se inscribe indudablemente la obra del aeropuerto, iniciada y finalizada según los términos previstos, aun con los detalles no menores que quedarán por resolver. Entre las segundas quedó un gran interrogante en torno a otras obras tan importantes como la primera: el reinicio de la doble vía Rada Tilly-Caleta Olivia y la cada vez más lejana obra de circunvalación de la ruta 3 en esta ciudad.

Con el hecho de haber iniciado y finalizado una obra importante para esta ciudad, caracterizada por varios cementerios de hormigón que provienen desde la década pasada, el gobierno nacional puede descansar por un momento de los cuestionamientos hacia la marcha de la economía y la galopante inflación, que sigue ganando por varios cuerpos de ventaja a la negociación salarial, más allá de los acuerdos importantes cerrados en las últimas horas, por caso petroleros y bancarios.

Sin embargo, aquel “descanso” no puede transformarse en una indulgencia generalizada para otras responsabilidades que competen a la administración macrista y sus compromisos pendientes. Las denuncias de corrupción y sobreprecios en la obra pública en el gobierno anterior, que el funcionario nacional aprovechó para remachar en su extensa exposición casi de campaña, salpicada por algunas breves respuestas a las preguntas que se le formularon en conferencia de prensa, no puede seguir resultando el argumento constante para justificar lo no hecho durante una gestión que ya transita la última parte de su mandato y aspira a ser reelegida.

Sobre todo, porque los proyectos inconclusos no son sólo una carta para jugar en contra de la oposición en el paño de la campaña electoral en ciernes, sino una deuda pendiente con toda una sociedad, que el Estado debe asumir por imperio de la continuidad institucional, cualquiera sea el color político de quien detente su control.

 

UN CAMINO DE MUCHOS ANUNCIOS Y POCAS CONCRECIONES

Muy poco dijo Dietrich sobre la obra autovía Caleta-Comodoro. Apenas un minuto y medio, en el que gran parte de la alocución estuvo referida a cuestionar a Lázaro Báez y Cristóbal López (ambos empresarios presos, acusados por distintos hechos de corrupción en su vínculo con el gobierno kirchnerista), para anunciar, una vez más, que “la obra se va a licitar nuevamente este año”. Algo similar se dijo en abril de 2018, cuando se anunció que el proyecto se reiniciaría “en cuatro meses”, como también en febrero de este año, cuando el diputado nacional Gustavo Menna anunció, luego de una reunión con el mismo ministro, que el proyecto sería retomado en marzo, con una inversión de 3.000 millones de pesos.

Dos meses después de esa fecha hipotética, Dietrich reiteró en Comodoro que la obra será licitada nuevamente, señalando que “ya está el pre pliego y estamos trabajando en el pliego definitivo para licitar este año”, pero no dio más precisiones. Empresarios vinculados al ámbito de la construcción, sin embargo, se mostraron escépticos ante la consulta de esta columna. Sobre todo, porque en relación a otras obras viales en marcha en la provincia se acumula una fuerte deuda de Nación, a punto de paralizar tales trabajos.

Cierto es que los números de la licitación de 2016 permitieron conocer que el contrato de Austral Construcciones por la misma obra estaba sobrevaluado. También fue claro que la adjudicación a CPC, que había presentado una oferta 400 millones de pesos más baja en la segunda licitación, derivó en un fiasco, con los obreros quemando cubiertas por falta de pago de sus quincenas y los sucesivos incumplimientos que llevaron a rescindir ese nuevo contrato. Pero la pregunta que cabe es durante cuánto tiempo más esos hechos de corrupción en la obra pública servirán para justificar la inacción frente a las grandes necesidades de esta región. En términos más crudos, podría preguntarse también cuántas vidas más llevará, cuántos accidentes graves –mortales en muchos casos- hay que sufrir por el deplorable estado de esa transitada ruta, hasta que el “castigo” haya sido suficiente como para activar en serio (en lugar de reiterar anuncios en un contexto de campaña) el nuevo proceso licitatorio.

 

TODO POR PERDER

Algo similar ocurrió con el proyecto de “circunvalación de la ruta 3”. El funcionario nacional reiteró que no se puede avanzar si antes no se cuenta con el proyecto ejecutivo: “Parte de los problemas de corrupción fue que las obras se hacían sin proyecto, se licitaba y es como que alguien te construya una casa sin que antes te dé los detalles de los planos, pero luego, al discutir esos detalles, tenés todo para perder. Es lo que pasó en Argentina durante mucho tiempo”, expresó. Sin embargo, el “seguimos trabajando en el proyecto” es casi lo mismo que se dijo durante el año 2017 sobre este mismo tema, aunque añadió en este caso que “financiar la obra es un gran desafío”.

En tres meses, en el mes de agosto, las PASO darán una pista sobre lo que puede esperarse en octubre de cara al gobierno nacional. Nada hace prever que haya definiciones antes de esa fecha, a no ser algún anuncio que pueda plantearse en el marco de la campaña.

Nada nuevo bajo el sol en estas pampas patagónicas. Habrán sido otros cuatro años de expectativa frustrada, mientras la región seguirá soñando, gane quien gane a fin de año, el eterno sueño de los proyectos del nunca jamás.