COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - “Mensaje para José de María”, dice la voz de la locutora de la histórica LU4 mientras viajamos a un campo cercano a Gobernador Costa, Chubut, por cuestiones laborales. Escucho atento el recado y del otro se completa la oración. “Los estudios salieron bien. Va a ser varón”. Automáticamente una sonrisa se dibuja en el rostro de quienes íbamos en la pick up.

Parece mentira que en pleno siglo XXI el Mensajero Rural de LU4 siga estando vigente para el poblador de campo de la Patagonia. Sin embargo, según contaron ADNSUR las propias voces que transmiten los recados seis veces por día, el servicio es esencial para quienes trabajan en aquellas lejanas tierras donde se hace la producción agropecuaria y ganadera de Chubut, y no llegan las compañías de telefonía celular.

El Mensajero Rural tiene más de 65 años y cuenta con seis ediciones diarias: a las 7:30, 11:10, 13:30, 18:00, 20:00 y 22:00, siendo este último espacio el más esperado por el poblador de campo.

Norberto Cárdenas es el jefe de locutores de la radio. Trabaja en ese edificio desde 1989, “cuando LU4 era LU4 y había 120 personas trabajando”. Sentado en una mesa de la administración, adonde se reciben los mensajes y desde donde se envían los email al estudio, cuenta que el mensajero a fines de la década del 80 “se usaba mucho más que hoy”.

“Hoy cambió mucho, en el campo se usa mucho mensaje de texto, no digo WhatsApp porque necesita Wifi, pero se usaba más”, admite.

Es que en esa época todavía no había un sinnúmero de computadoras como en la actualidad. Solo papel y máquina de escribir, y teléfono fijo para quienes tenían dinero, un lujo por aquellos años.

Sin embargo, los recados del Mensajero eran variados al igual que ahora: “Mañana va la camioneta a buscar la hacienda. Firma Roberto”, por ejemplo, pero también otros en código que debían ser leídos en la forma en que estaban escritos, más allá de algunas cuestiones gramaticales, para que el receptor capte el recado.

“’Preparen yegua, va ternero, preparen yegua, va caballo’, y a vos te causaba gracia, pero eran muchísimos los mensajes. Mensaje de buenas noticias pero también obituarios donde había que cambiar la voz”, recuerda el locutor con entusiasmo.

Por ese entonces todo el funcionamiento del servicio estaba estructurado en carpetas, con vencimiento y palabras a remarcar. Muy diferente a lo que sucede hoy cuando la mayoría de los mensajes se reciben vía internet, y la radio acotó su horario de atención hasta las 13 horas y de lunes a viernes por los recortes que se aplicaron a nivel nacional.

 

 

EL MENSAJERO HOY

Carolina Paredes y Daniel Lay son dos de los locutores que hoy en día, en pleno Siglo XXI, le dan voz al Mensajero Rural. Ella en septiembre cumplirá  20 años en la radio. Mientras que Lay, con un vozarrón inconfundible le pone voz a la AM hace 16 años.

Carolina recuerda múltiples anécdotas del servicio. Sin embargo, una le llega a quebrar la voz. “A mi tocó hace varios años avisarle a un peón que estaba en la zona de Santa Cruz, en el sector de Los Antiguos, que se quede tranquilo, que la señora fue a hacerse los estudios y que estaba embarazada. Y a los pocos días escribe nuevamente la señora, que era de Ciudadela, diciendo ‘que trabaje mucho’ porque iban a ser dos y el hombre automáticamente se vino a Comodoro a celebrar la noticia porque no aguantó. Con el tiempo nos enteramos que nacieron bien y demás”.

A diferencia de lo que sucedía hace unos años hoy los peones buscan su locutorio en el medio del campo, dice Lay, y explica que así dicen cuando van buscar señal en la cima del cerro. “Dicen vamos al locutorio y es la punta de un cerro, donde encuentran una rayita de señal envían el mensaje”.

Lay y Paredes coinciden en que el verano es la época de mayor recepción de mensajes por la señalada y otras tareas. Es que por disposición del Gobierno, los productores deben notificar a sus vecinos cuando van a realizar esos trabajos. “Es una exigencia legal, deben avisarle a los vecinos y a las autoridades. Entonces sale el mensaje y después tienen una constancia que deben llevar a uno de los juzgados para cumplir el trámite”, cuenta Lay.

Durante el temporal de 2017, el servicio también fue de gran utilidad para los pobladores del campo, cuando los caminos quedaron bloqueados y algunos pobladores aislados. “Se sabía que había algún vecino en algún puesto lejano con una persona mayor que no tenían ningún medio de comunicación, y que por la crecida de los ríos podían estar atrapada. Entonces el servicio se utilizó para avisar que iba el helicóptero y se les decía que si tenían alguna dificultad mostraran un trapo blanco, sino que se queden tranquilos que les iban arrojar una bolsa con la medicación que necesitaba tal persona en tal puesto”, recuerda Paredes, quien asegura que fue un servicio estratégico que incluso permitió rescatar gente.

EL MENSAJERO NO SE TOCA

La magia de la radio también permite saber a los locutores que sí le mandan un mensaje a Dan Rojas es para el establecimiento El Trahuil, pese a que nunca conocieron al hombre personalmente. “Sabemos que él trabaja ahí, y si el mensaje es para Camilo Paillacán sabemos que es para el establecimiento La Piba en la zona de Buen Pasto”, ejemplifica Paredes, asegurando que en otros casos tuvieron la oportunidad de conocer a algunos oyentes por la gratitud hacia el servicio o para ponerle un rostro a quien habla al otro lado del parlante, asegura Lay.

El Mensajero Rural es tan importante para los locutores que en 2000, cuando realizaron medidas de fuerza por la falta del pago de los sueldos, ellos tomaron una decisión: seguir con el servicio, ya que la comunicación “de la ciudad al campo a y del campo a la ciudad no se puede tocar, es algo religioso”, sentencia Paredes sobre esta antigua forma de comunicarse que nació antes que WhatsApp, internet y el teléfono, pero aún sigue vigente demostrando también el valor de una histórica radio.