Por la crisis petrolera, se perdieron 2.700 empleos en Chubut

COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR – Por Raúl Figueroa / El análisis de la noticia) – Entre los planteos formulados por el sindicato petrolero durante la jornada de reclamo de este miércoles, para alertar contra la flexibilización laboral y la falta de actividad en distintas áreas, Jorge Ávila enumeró la cantidad de puestos de trabajo perdidos en el último tiempo: suman más de 2.700, si se contabiliza el total de 569 telegramas de despidos, 1.680 retiros voluntarios y 495 jubilaciones, según detalló el secretario general, al precisar el desgranamiento de puestos de trabajo que no fueron recuperados.

En ese contexto, se suma la complicada situación de empresas de servicios, algunas pequeñas y medianas, otras de mayor magnitud, pero que afrontan el impacto del reacomodo de actividades dispuesto por las operadoras, en base a una reorientación hacia Vaca Muerta de algunas de ellas, como Tecpetrol, o con la necesidad de aumentar eficiencia en las cuencas maduras, en la mayoría de las demás.

Parte de ese escenario incluye también la decisión de YPF, desde su nivel central, de licitar nuevamente la totalidad de los servicios demandados por la operadora, desde los más específicos hasta los más periféricos, pero que puede significar el riesgo de que varios de esos jugadores, sobre todo los más chicos, queden fuera frente a la posibilidad de empresas más grandes, que al brindar servicios en distintos puntos del país pueden reducir costos y ofrecer tarifas más bajas.

Si se suma la decisión del gobierno nacional de profundizar la política de liberalización de precios y facilitar la libre importación de combustibles o petróleo crudo, anunciada recientemente por el subsecretario de Combustibles de la Nación, entonces es previsible que los 2.744 puestos perdidos hasta ahora, contabilizados por el sindicato (sin sumar a los trabajadores fuera de convenio que también acataron “retiros”), podrían no ser los últimos en esa lamentable cuenta. De hecho, se esperan novedades que impactarán por el lado de Santa Cruz, pero que siempre traen coletazos también al sur de Chubut, en tanto la cuenca funciona de modo integrado, más allá de los límites geográficos.

De allí que las señales resultan contradictorias, porque si bien el precio internacional muestra un recupero sostenido (el crudo Brent cotiza por encima de 63 dólares), los reacomodos de la industria en esta región siguen provocando coletazos de difícil previsión.

Tal como informó ADNSur, los indicadores de producción siguen en baja: la producción de crudo en la cuenca San Jorge cayó 9% entre enero y septiembre de este año, lo que resulta superior a la merma promedio en el resto del país, ubicada en un 7,5%. La expectativa planteada por el Ministerio de Hidrocarburos de Chubut, respecto de la posibilidad de que se sumen 4 equipos de perforación antes de finalizar este año, parece una carrera contra el tiempo, frente a la falta de precisiones en torno al momento en que subirán esos equipos, o sobre las escasas herramientas que tiene el Estado a la hora de exigir inversión y actividad en los términos de los contratos recientemente renegociados.

 Algo es seguro: la cuenca San Jorge sigue concentrando la mayor actividad de producción convencional en el país, además de explicar buena parte del flujo de caja de las principales operadoras, según lo han reconocido encumbrados ejecutivos. Mientras se libera la importación de crudo y se incentiva la producción de gas con precios altos reconocidos en áreas no convencionales (que no son las que se encuentran en Chubut), la duda que persiste es si desde el centro del país se alcanza a percibir el impacto de decisiones que pueden resultar funcionales y entendibles en un “Power-point”, pero que se reflejan en un achicamiento doloroso en cientos de familias que ven peligrar su fuente de trabajo, sin avizorar posibilidades de reinserción laboral ni reconversión productiva.



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