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Un efectivo había borrado un mensaje clave en su celular

ESQUEL – “Tené cuidado, no comentes nada. Vos no escuchaste ni dijiste que Robledo le dio un piedrazo al individuo”, fue el sugestivo mensaje que recibió en su teléfono celular un gendarme que participó del operativo en el predio ocupado por la comunidad mapuche Pu Lof en Resistencia, en la estancia Leleque, departamento de Cushamen, el 1º de agosto, día de la desaparición de Santiago Maldonado. Lo escribió un contacto que estaba agendado como “Amor”.

Así lo revelaron a LA NACION dos calificadas fuentes con acceso al expediente. El dato surgió en el peritaje hecho por la Policía Federal sobre los más de 70 teléfonos celulares secuestrados a los gendarmes que participaron del operativo y que ayer le entregaron a la fiscal federal de Esquel, Silvina Ávila, a cargo del expediente caratulado desaparición forzada. Tiene la colaboración de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin).

Como el contacto está agendado como “Amor”, se supone que fue escrito por la pareja del gendarme que recibió el mensaje. El destinatario no sólo borró el mensaje, sino que también desinstaló la aplicación WhatsApp. Pero todo pudo ser recuperado por los peritos de la Policía Federal. “Vamos a exprimir esta información. Nos debería llevar a algún lado”, sostuvo a LA NACION una fuente de la causa.

Cuando “Amor” nombra a Robledo era para hacer referencia al sargento Neri Robledo, que el lunes pasado, en el sumario interno que hizo la Gendarmería, reconoció que le había dado un piedrazo a uno de los “encapuchados” que cruzaron el río Chubut el 1º de agosto.

El relato de Robledo fue presentado ante el juez federal de Esquel, Guido Otranto, por funcionarios del Ministerio de Seguridad de la Nación. Pero el sargento todavía no fue citado a declarar en la causa.

Un día después de la presentación del Ministerio de Seguridad, declararon como testigos en el juzgado de Esquel los sargentos César Peralta y Walder Ruiz Díaz, cocineros del escuadrón de El Bolsón. Ambos afirmaron en sede judicial haber escuchado que el gendarme Neri Robledo, de la misma repartición, contó que había herido a un encapuchado en la espalda mientras éste cruzaba el río Chubut.

Según los dichos de ambos, Robledo se lo había comentado a un compañero al concluir el procedimiento del 1º de agosto en el rancho, como llaman los efectivos la cocina de campaña improvisada en un camión Eurocargo, en la intersección de las rutas 40 y ex 40.

Robledo, quien todavía no fue citado a declarar (aunque podría presentarse espontáneamente), había relatado que tras ser agredido cerca del río por un encapuchado, que le había arrojado una piedra en una rodilla, le devolvió la agresión en legítima defensa.

Peralta y Ruiz Díaz no pudieron precisar, no obstante, la gravedad de la lesión, sobre la que escucharon, pero que no vieron.

El peritaje que recibió la fiscal Ávila tendrá el contenido de lo que se encontró en los más de 70 teléfonos celulares secuestrados en los allanamientos hechos por la Policía Federal en los escuadrones de Esquel, El Bolsón y en la localidad de José de San Martín.

 

Fuente: La Nación



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